IN-JUSTICIA

Muchas veces me horrorizo al escuchar radio o televisión y al ver como día tras día se cometen delitos graves y los victimarios quedan libres por una «supuesta» afección psíquica o trauma descubierto por psiquiatras y psicólogos, siendo así que ésta justificaría la inimputabilidad de una persona.

Por ejemplo el «tirador de Belgrano» que en forma premeditada y consciente mata a varias personas y los profesionales diagnostican, esquizofrenia, declarándolo inimputable, «esto es una verdadera locura».

Basándose, según mi criterio, en un marco teórico equivocado; por ejemplo cuando diagnostican que es esquizofrénico, y si bien quizás, tal vez, sea esa su estructura, el error esta en pensar, que no es un sujeto, sino un objeto de esa estructura; con este punto de vista no habría sujeto, sería más bien una cosa que anda por el mundo condenado, es decir, él no decide, no sabe lo que hace, es un «loco», está «enfermo».

Esto es ridículo, porque salvo, el demente o una psicosis muy avanzada, el sujeto es responsable, ¿cuántos psicóticos se casan, tienen hijos, trabajan y llevan una vida digna?, ahora son responsables para esto, pero, cometen un delito y están enfermos; basándose en pericias psicologías, a mi entender dudosas; un claro ejemplo de esto es el conocido caso del  «tirador de Belgrano», que los psicólogos interpretan que por el «movimiento de sus manos»: «…él siente el mundo hostil…», ¿en que se basan para decir esto?, ¿cómo puede ser que el «acto» que comete ya no interesa?, lo que interesa es el «actor» y en consecuencia buscar como se lo puede justificar, porque se supone que lo que hizo es «anormal».

Lo que pareciera que no se quiere  entender, es que en el acto, aparece el sujeto y que las estructuras no se posicionan si son normales o no; esto es como decir que se es psicótico si no se está adaptado a la «realidad», cuando sabemos que hay psicóticos que se adaptan mejor que muchos neuróticos graves.

Lo que se está logrando con todo esto es un sistema desquiciado, una justicia lamentable, individuos a los cuales no se les marca una ley, y sabemos desde Freud y Lacan la importancia de la inscripción de ésta.

Motivo por el cual no es casual que se reincida en el delito cuando la misma se transgrede.

Esta visión puede parecer dura, pero por el contrario al victimario, al condenarlo se le hace un bien, se lo reconoce como persona, ya que la condena le está diciendo que no se puede hacer cualquier cosa, que la sociedad le pone un corte, un límite; no lo cosifica, objetalizándolo, des responsabilizándolo, sino tratándolo como un sujeto responsable de sus actos.

 


Declararon inimputable al tirador de Belgrano y ordenaron internarlo en el Borda

Así lo estableció el tribunal Oral 12 al dictar el veredicto en el juicio por el crimen de Alfredo Marcenac, cometido en el 2006 en plena avenida Cabildo. Miércoles 01, Julio 2009 –FUENTE: DIARIO CLARIN

A pocos días de cumplirse el tercer aniversario del crimen de Alfredo Marcenac, Martín Ríos, conocido como el «tirador de Belgrano», en un hecho ocurrido en plena avenida Cabildo en el que también fueron heridas otras seis personas, fue declarado inimputable y absuelto. Ahora, el joven será internado en el Hospital Borda, donde recibirá tratamiento psiquiátrico. El Tribunal Oral Criminal 12, integrado por Ana Dieta de Herrero, Carlos Bruno y Alfredo Rizzo Romano, tomaron en cuenta la opinión de once de los 16 peritos, que consideraron que Ríos era inimputable y que, al momento de los ataques, no comprendía la criminalidad de sus actos. Otros cinco peritos –tres de la querella y dos forenses- opinaron lo contrario. «Es lamentable que las decisiones de la Justicia se basen en la argumentación ficticia, falaz, del cuerpo médico forense», manifestó indignada Mónica Bouyssede, la mamá de Alfredo, poco después de escuchar la sentencia (ver video de TN). Su marido, Adrián Marcenac, en la misma línea, se quejó y argumentó que los jueces «no escucharon a los testigos» y los consideró «responsables de que este asesino en poco tiempo vuelva a la calle». El fiscal del juicio, Carlos Giménez Bauer, había pedido una pena a reclusión perpetua, o subsidiarimente, una internación y tratamiento de por vida. Hoy, con el veredicto, se despejó la duda. Lo que no está en duda es que Ríos fue quien disparó en la avenida Cabildo el 6 de julio de 2006. A Ríos se le imputaron cuatro ataques a balazos. En su alegato, el fiscal sostuvo que si bien Ríos padece un trastorno de la personalidad, esa patología no lo hace inimputable. Además, comparó a Ríos con un violador serial que en su caso, en vez de violar, «mata por placer». El fiscal también descalificó a todos los peritos que consideraron que el acusado padece una esquizofrenia que lo hacía inimputable. Giménez Bauer acusó al tirador de ser el autor de 11 tentativas de homicidio y portación ilegal de armas. Por su parte, los defensores de Ríos, Angel Ramallo y Augusto Coronel, no cuestionaron nunca la materialidad ni la autoría de su cliente, pero argumentaron que es un enfermo mental y que debía ser declarado inimputable. Si bien su abogado Carlos Corvo Dolcet no pudo alegar por un error técnico de su anterior letrado, los padres de la víctima, Adrián Marcenac y Mónica Bouyssede, están convencidos de que Ríos es un simulador y que fue entrenado para simular su patología. Martín Ríos tenía hoy la posibilidad de decir sus últimas palabras antes de que el tribunal pasara a un cuarto intermedio para regresar a la sala y escuchar el veredicto. Pero el joven se negó. Vestido con el mismo buzo polar celeste, jeans y zapatillas de lona azul que las otras dos veces que estuvo presente en el juicio, Ríos entró poco después de las 10 a la sala de audiencias, colmada de familiares y amigos de los Marcenac, llegados de Necochea.

«El tirador» ingresó al recinto esposado. Estaba nervioso. El joven se sentó delante del estrado, clavó la mirada en el piso, comenzó a balancearse y a sacudir su rodilla izquierda.

– Señor Ríos ¿Usted quiere decirle algo a este tribunal?»-, preguntó la jueza. Ríos se acercó al micrófono:

– No-, respondió.

Los padres de Marcenac criticaron el silencio de Ríos y consideraron que no había sido más que una estrategia para salir beneficiado en el juicio. «Tuvo la oportunidad de pedir disculpas por última vez y no lo quiso hacer», dijeron los padres de la víctima. Por otra parte, la pareja de novios que en marzo de 2006 fue atacada a tiros por Martín Ríos cuando tomaban un café en una confitería de Cramer y Juramento, también se mostró indignada por el fallo. «Siento mucha bronca. Este asesino casi me mata y ahora, si lo dan por curado, tiene la posibilidad de salir», dijo a Télam Sabrina Sangiao, estudiante de derecho, que al momento del hecho tenía 17 años. La joven recibió dos balazos -uno en un glúteo y otro en la rodilla- y hoy estalló en un llanto al conocer el veredicto. Mariano García Tejera (26), un joven que por entonces era novio de Sabrina, exclamó: «La Justicia es una vergüenza. Primero tuvo que haber un muerto para que lo atrapen y ahora con este fallo, en cinco años puede estar libre de vuelta (…). A mí me disparó quince tiros y estoy vivo de pedo porque la bala se incrustó en el respaldo de la silla donde estaba sentado», dijo García Tejera. Uno de los abogados defensores de Ríos, Angel Ramallo, aseguró que «se hizo justicia». «Nosotros nos solidarizamos con la familia Marcenac y lamentamos su pérdida, pero acá no hay vencedores ni vencidos», dijo. «Pasó lo que tenía que pasar y lo que la mayoría de los peritos sostuvieron: que se trata de un enfermo mental. Se puso a un loco peligroso en el lugar que merecía, un loquero, y no en una cárcel común donde podía volver a matar».


 

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